28.10.12

Herramienta Gratuita Para Manejar Tu Cuenta Twitter

Una observación:
Esta herramienta ha sido desarrollada en Australia, por lo tanto las instrucciones están en inglés. Si tienes una duda, pónme un comentario al final de la entrada, con gusto te ayudo.
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Twitter te pone inicialmente un límite de 2,000 personas que puedes seguir. No puedes pasarte de este número hasta que tienes un número aproximadamente equivalente de los que te siguen a ti, alrededor de 1,950. La realidad es que muchos usuarios que tú sigues no te van a seguir a ti. Eso se puede deber a que estas personas mismas han llegado a su límite, y no pueden seguir más usuarios. O sencillamente optaron por no seguirte de vuelta.

A la mejor te interesa ‘limpiar’ tu cuenta y en su momento decidir dejar de seguir a aquellos que no te están siguiendo. Si te fijas en la mayoría de las cuentas en Twitter, tienen en lo general un equilibrio entre seguidores y los que siguen.

ManageFlitter te permite hacer exactamente eso. Te deja ver a las personas que son inactivas (no han puesto un tweet en los ultimos treinta días), y a todas las que no te están siguiendo a ti. Y claro, desde la herramienta misma puedes dejar de seguirlos.

Aviso: Particularmente si estas todavía abajo del umbral de los 2,000, no les des ‘unfollow’ a más de 100 personas a la vez, y esperas por menos un par de horas. Si no Twitter te puede confundir con un spam-(ro-)bot y suspender tu cuenta.

27.10.12

El Arte de Escuchar



La vida es difícil. La mayor parte de las personas lo saben, por lo menos aquellos que han logrado crecer y convertirse en adultos responsables. Por el otro lado, hay muchas herramientas y técnicas para aquéllos quienes, a pesar de esta verdad fundamental, siguen tratando de aliviar esta carga para sí mismos y para los demás.

Hay mucho sufrimiento alrededor de nosotros. Y parece que esto no tiene absolutamente nada que ver con el país en que vivimos o con la clase de gente con la que nos rodeamos. Parece que no tiene nada que ver con la riqueza o la pobreza que prevalecen en ésta o en aquella sociedad. Parece que sencillamente ‘allí esta’.

Lo podemos ver en las expresiones de las personas en una multitud. Y no me refiero a personas que se han juntado por un propósito común, digamos: la celebración de un santo o una manifestación contra el gobierno. Estas personas por lo general tienen una expresión facial idéntica, puesto que están compartiendo pensamientos idénticos y un objetivo común.

Me refiero más que nada a la gente en la calle, que espera un camión o que está haciendo fila en un banco. Gente regresando de sus puestos de trabajo, gente esperando que el semáforo cambie a verde.

Allí no hay una causa común que los conecte y que los haga sentirse parte de una comunidad (aunque una comunidad temporal, como en los ejemplos de arriba). Están esencialmente ‘solos’, compartiendo tiempo y espacio con otros seres humanos que por coincidencia están en el mismo lugar. Y hay muy poca inter-acción social.

Hablar con otra persona casi siempre significa que tienes una agenda; en palabras más sencillas, que esperas algo de esta persona. A lo mejor quieres saber por dónde queda el teléfono público más cercano, ya que se te acabo el crédito de tu celular. A lo mejor quieres convencer a tu esposo o esposa de que sería mucho mejor quedarse en casa esta noche en vez de ir al cine. O el llamado telefónico que le haces a tu hermano, donde realmente no se dice nada; sin embargo, la llamada misma le muestra a tu hermano que estás apenado por las tonterías que le dijiste anoche.

Además, con esta agenda nuestra en mente, controlamos nuestro lenguaje corporal, lo cual incluye nuestra expresión facial y el tono de voz. Estamos, en un sentido real, actuando, queriendo dejar la impresión adecuada.

Personas en una multitud anónima no lo hacen. No se sienten observadas, no se han puesto una máscara. Y a mí por lo menos me entra algo de miedo si me fijo demasiado en ellos.

Todos tenemos nuestra carga, y hay quienes la manejan con más, otros con menos gracia. Todos, sin excepción, tenemos nuestros problemas. A lo mejor estoy sufriendo de sobrepeso, me falta habilidad para controlar lo que como. Ahora, aunque éste es un problema que comparten muchas personas en todo el globo, sigue siendo mi propio problema personal, y me siento solo. Nadie realmente me entiende.

Lo mismo le pasa a la madre del muchacho de 16 años que ha empezado a fumar. Eso le pasa a muchas madres (y padres), pero ella se siente sola en esta situación porque nadie realmente la entiende.

Eso se debe a que nadie realmente la escucha.

Hay mucho material disponible hoy en día acerca de cómo desarrollar y mejorar nuestras habilidades de comunicación. Está escrito, en su mayoría, para gente de negocios que quiere llevarse bien con sus clientes, para ejecutivos de empresas que quieren comunicar los valores de la misma a sus empleados, para políticos que quieren ganar una elección… padres tratando de hacerles entender algo a sus hijos, maestros tratando de influenciar a sus alumnos, y muchos más. Pero todos estos libros inician con la habilidad más básica, y la más difícil: cómo realmente escuchar al otro.

Para verdaderamente escuchar a otra persona se requiere fortaleza de carácter. Tengo que estar dispuesto a invertir tiempo y poner mis propias preocupaciones a un lado. Tengo que, en un sentido muy fundamental, olvidarme de mí mismo.

Una persona con un problema tiene una carga emocional. Imagínate que esta persona está en un contenedor en donde los pensamientos racionales y las emociones comparten el mismo espacio. Entre más emocionalmente cargada esté esta persona, menor espacio tendrán los pensamientos claros y coherentes. Esta persona podría literalmente estar hundiéndose en sus problemas.

Pero hay una manera de bajar estos niveles de emoción: hacerle sentir a dicha persona que realmente se le entiende.

Cuando una persona con un problema se s-i-e-n-t-e realmente entendida, es como si se abrieran mágicamente unas válvulas en el fondo de este contenedor y toda la emoción negativa pudiera salir, liberando así nuevo espacio para el pensamiento. Es entonces cuando esta persona puede ver la solución a su problema, la cual estaba posiblemente frente a sus ojos, pero cubierta por todas estas preocupaciones, frustraciones y sentimiento de impotencia.

¿Qué es lo que pasa en general cuando yo veo a una persona que tiene una carga alta de emociones negativas? Supongamos que un colega mío en el trabajo está a punto de ser despedido. Yo, siendo una persona de buena voluntad, quiero ayudarle y lo invito a que me cuente lo que está pasando.

En el mismo momento en el que me empieza a hablar de su situación, yo busco en mis ‘archivos’ si he experimentado algo similar en mi vida. Tan pronto como encuentro una experiencia mía semejante, siento que ya se de qué me está hablando —ya lo he vivido, o había leído acerca de esto, o amigos míos lo han experimentado… En fin, empiezo a hacerle una serie de recomendaciones acerca de lo que yo haría en esa situación, de cómo resolvería yo este problema.

Esto se llama una respuesta autobiográfica, y es de muy poca efectividad. Porque mi colega siente ahora que ha sido relegado al segundo lugar. Él me tiene escuchar a mí. Si hubiera buscado consejos, me los hubiera pedido. Lo que yo estoy haciendo se percibe más que nada como una imposición.

Pero yo realmente quería ayudar a esta persona, y lo único que he logrado es que, probablemente, mi colega ya no regrese conmigo cuando necesite que alguien lo escuche. Perdí una oportunidad excelente de disminuir el sufrimiento y de hacer un nuevo amigo.

La única técnica que funciona, el nivel mas alto de escuchar, es el ‘escuchar con empatía’.

Hay una diferencia entre la simpatía y la empatía. Con mi simpatía estoy disponible con todas mis habilidades y experiencia. Eso es relativamente sencillo.

La empatía, sin embargo, requiere precisamente de que me olvide de todo esto, de que me ponga en el lugar del otro. Y eso puede ser difícil. Pero es la única manera en la que puedo entender realmente lo que está pasando dentro de esa persona. Necesito experimentar su realidad en su nivel de experiencia para entender que es lo que realmente le preocupa.

Todas nuestras realidades están llenas de emociones. No sirve de mucho entender el problema ‘objetivo’ de una persona si no hago el esfuerzo por entender lo que este problema le está causando emocionalmente, porque es allí donde mi colega ‘vive’ el problema. Y tengo que estar dispuesto a sufrir con él, al menos temporalmente.

¿Cómo funciona eso en la práctica? ¿Recuerdas a mi colega, al que están a punto de despedir? Una vez que empieza a hablar, la pregunta mas importante que puedo hacerle es: “¿Y como te hace sentir eso?”

Para mi sorpresa, resulta que él esta contento por el hecho de que se va a ir de la compañía con una buena indemnización. Está harto del estrés en esta compañía, y ¡ya tiene una oferta de empleo de otra! Lo que realmente le preocupa es el hecho de que sus hijos van a tener que cambiar de escuela, porque su nuevo empleo estará en otra ciudad.

No hubiera yo tenido oportunidad de aprender eso si le hubiera contado mis experiencias cuando a mí me despidieron hace unos años. Es importante, en esta situación, preguntar y dar retroalimentación (feedback). A lo mejor no estoy interpretando bien lo que me dice, y podría preguntarle “¿Y eso te pone nervioso?” Él, por un lado, me puede corregir y, por el otro, y mucho mas importante, sentirá que estoy tratando de entender qué le está causando esta situación emocionalmente.

Y es allí donde empieza el milagro. Como se siente completamente entendido (o sea, la situación, y lo que está haciendo esta situación con sus emociones), las válvulas se abren, se baja el nivel de sus emociones, y él puede ver las posibles soluciones a su problema, siendo que tiene ahora mucho más espacio para el pensamiento racional.

Mucho sufrimiento hay en este mundo precisamente porque las personas se sienten ‘solas’, aunque estén rodeadas de gente. Sienten que nadie realmente las entiende. Un gran número de nosotros estamos literalmente ‘constipados’ por emociones negativas.

Si todos aprendemos realmente a escuchar a los demás, creo que este mundo sería un mundo mejor.



22.10.12

¿Que es una ‘Tormenta de Ideas’?



La ‘tormenta de ideas’ es una técnica que permite llegar a respuestas creativas a determinadas postulaciones o problemas. Permite a los participantes pensar ‘fuera de la caja’ (outside the box), aún en situaciones formales como juntas de negocio. De lo que sabemos fue desarrollada en Japón en los sesentas y setentas. Se aplica de preferencia en grupo. Sin embargo, puedes hacerlo solo para llegar a innovadoras soluciones a tus problemas.

Vemos primero el proceso tradicional de resolver un problema. Es el proceso ‘racional’ que, como vamos a ver en este texto, realmente en la mayoría de los casos nos impide llegar a soluciones creativas.

Estas en una junta formal, digamos en tu trabajo. La gente de tu departamento se ha juntado para resolver un problema X. Se les pide a los participantes de sugerir soluciones a este problema.

Asumimos además que en este grupo hay mucha competencia entre los miembros. Claro que nadie quiere ‘perder su cara’ sugiriendo algo fuera de lo común, siendo que podría ser interpretado como ‘absurdo’ o hasta ‘tonto’.

Por lo tanto las posibles soluciones se encuentran dentro de lo esperado, normalmente algo que ya ha funcionado en situaciones semejantes, probablemente con resultados mediocres.

La tormenta de ideas hace exactamente lo contrario. La regla principal es que todos pueden decir cualquier cosa que les llega a la mente, NO IMPORTA QUE TAN ABSURDA SUENA EN ESTE MOMENTO.

Cualquier sugerencia se anota en un pizarrón, recomiendo que este proceso sigue hasta que hay un mínimo de cincuenta puntos.

El pizarrón va a estar lleno de ideas absurdas, graciosas, tontas, lo que tu quieres. Pero en lo general, escondido en este montón, se encuentra esta una idea creativa e innovadora que es la respuesta al problema postulado.

Aquí son los pasos:

Ø Júntense y definen con exactitud el problema a resolver.

Ø Empiezan la tormenta, asignando a una persona para que anota las contribuciones en un pizarrón. Es importantísimo en esta etapa de NO permitir comentarios como ‘Eso nunca va a funcionar!’ ‘¿Cómo? Es imposible?’ o semejantes juicios. La idea es de permitir a tu mente andar en regiones a donde nunca llegaste con este tipo de problema, pensar lo que nunca pensaste, sin correr el riesgo de parecer tonto o absurdo. ¡Todos lo hacen! De hecho, en un ambiente competitivo pronto resultará que el con las sugerencias más absurdas ¡se lleva el aplauso de sus compañeros!

Ø Una vez terminada la tormenta, empiezan a borrar las sugerencias que obviamente no funcionan. Pero te prometo que se van a quedar con cinco ideas que si valen la pena.

Ø Entre estos ideas, ya regresando al ‘modo normal’, escogen entonces la mejor.

Tú solo puedes implementar este proceso con una hoja de papel y un lápiz. En una sesión (y eso es importante, en UNA sesión) anota a menos cincuenta posibles soluciones al reto que estas enfrentando. De la misma manera, no juzgues, no descartas en este punto. Una vez llegado a cincuenta, sigues el mismo proceso.